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La Agricultura Urbana como estratégia para combatir la crisis alimentaria

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La Oficina Regional de la FAO para América Latina y El Caribe (FAO-RLC) conduce las actividades dentro de la región encaminadas a erradicar el hambre, brindadando apoyo a países para el desarrollo de proyectos y el debate de políticas públicas, actuando como un espacio de concertación para los países.

Por esto, FAO-RLC incorpora entre sus prioridades principales el desarrollo de la Agricultura Urbana en la región como una estratégia para la seguridad alimentaria y el desarrollo de las ciudades. Juan Izquierdo, Oficial Principal de Producción Vegetal y miembre del Grupo de Agricultura de FAO - RLC conversó con nosotros sobre el tema.

¿Cómo valora FAO los impactos de la crisis alimentaria y el alza en el precio de los alimentos, en especial para los más pobres?
El impacto de la crisis alimentaria en los sectores más pobres, especialmente en las zonas urbanas y periurbanas, ha sido bastante significativo. Cada vez más su gasto en alimentos representa una mayor proporción de su reducido ingreso diario lo que implica un menor acceso al alimento.

 
Juan Izquierdo - Oficial Principal de Producción Vegetal FAO - RLC

Esta situación varía a nivel nacional debido a la capacidad de los países de enfrentar la crisis y en función de las reservas que estos mantengan. Países en el área centroamericana han sido gravemente afectados dado que son importadores de alimentos.

Esto ha promovido la búsqueda de alternativas y el aumento en la producción para el autoconsumo. En ese sentido la Agricultura Urbana puede ser un elemento importante para complementar, a través de la producción para el autoconsumo, una canasta familiar que no llega a ser satisfecha a través del ingreso de las familias.

Además, el impacto se nota en el aumento en la cantidad total de pobres que, según estimaciones de FAO, supera el 15%. Por lo tanto FAO valora enormemente el impacto de esta crisis en términos de un agravamiento de las condiciones de inseguridad alimentaria y malnutrición de dicha población.

¿Es la Agricultura Urbana una de las estrategias promovidas por FAO para aliviar los efectos de la crisis, en especial dentro de los más pobres?
La FAO en su próximo programa 2010 – 2013 ha priorizado una serie de nuevos objetivos estratégicos, unos de los cuales es la intensificación sostenible de la producción. Dentro de ese contexto dirigido a una mejor utilización de los recursos naturales, la tecnología disponible y un enfoque de autoabastecimiento para los sectores más pobres sin aumento de la frontera agrícola, la puesta en marcha de programas de agricultura urbana y periurbana cobra especial significado puesto que podrían ser complementos muy importantes para programas de inseguridad alimentaria y malnutrición.

La FAO mira a la agricultura urbana y periurbana como una herramienta para lograr el objetivo de la intensificación sostenible de la producción, utilizando un enfoque de coexistencia tecnológica, un criterio de convergencia de distintos actores y procesos y sobre todo una visión muy holística e integral de la agricultura urbana, que incluya aspectos socio económicos, tecnológicos, de producción, de recursos naturales y su conservación y sostenibilidad.

¿Cuándo comenzó FAO a promover la Agricultura Urbana a nivel global y en América Latina y El Caribe?
Si bien la FAO desde los años 90 viene realizando desarrollos y proyectos relacionados a aspectos de Agricultura Urbana tales como promoción de tecnologías para la producción intensiva de hortalizas utilizando distintas alternativas específicamente en zonas periurbanas y urbanas, recién en el Comité de Agricultura realizado en el año 2001 en Roma se promovió una normativa interna de FAO de apoyo a la agricultura urbana, entendida como un contexto integral de elementos y tecnologías que puede ser un complemento para la superación de la pobreza y la malnutrición en zonas urbanas y periurbanas.

Esto se vio ratificado por análisis y estudios de urbanización en distintos ámbitos, en especial en América Latina, donde el porcentaje de urbanización es récord a nivel mundial. Eso llevó a que en el año 2005 comenzara a formarse un grupo de técnico para la agricultura urbana y periurbana que se estableció en el 2007, encontrándose vigente y con un importante número de proyectos de financiación nacional e internacional en distintos países de América Latina.

Estos proyectos poseen un enfoque integral y coexistente, desarrollando actividades de capacitación, estudios y puesta en marcha de centros piloto como también la difusión a un número muy elevado de familias beneficiarias notándose un impacto significativo en sus ingresos y hábitos alimentarios, cuando los proyectos se mantienen por más de tres años.

¿Qué llevó a FAO a promover la Agricultura Urbana y Periurbana en América Latina y El Caribe?
Inicialmente la demanda de asistencia técnica por parte de los países en temas específicos no estaba dirigida, en forma significativa, a la puesta en marcha integral de programas de agricultura urbana. Sin embargo, gradualmente esta demanda ha sido orientada junto a la oferta disponible para la puesta en marcha de programas integrales a nivel gubernamental, departamental y municipal.

La FAO por lo tanto ha desarrollado un conjunto de herramientas, publicaciones y procesos, incluyendo procesos de capacitación y transferencia de tecnologías, que son aptos para la agricultura urbana y periurbana. Tanto es así, que en muchos países ya se ha institucionalizado la puesta en marcha de redes, Centros Demostrativos y Capacitación (CDC) con una red de puntos de entrada a nivel de huertas familiares productivas que, a su vez, componen redes de beneficiarios y puntos de capacitación.

Esta metodología ha permitido posicionarse muy exitosamente, no solo en proyectos de emergencia sino también a largo plazo, y existen ejemplos significativos en el aumentos en el consumo de frutas y hortalizas, así como un aumento en los ingresos de los pobladores en Bolivia y Colombia que indican que de mantenerse estos procesos los resultados serán muy significativos.

El efecto de la continuidad es fundamental en la estabilidad y sostenibilidad de estos proyectos, por lo tanto es importante enfatizar que ninguna acción en agricultura urbana debería durar menos de tres años. También es importante enfatizar que la escala de introducción de estas tecnologías no debería ser menor a las 500 familias en todos los casos, dadas las necesidades de escalamiento y de mantener relaciones costo beneficio favorables para las fuentes de financiamiento de los proyectos.

Si se establecen a través de un tiempo prudencial, los programas y proyectos de agricultura urbana juegan un papel importante a nivel de los municipios, sectores gubernamentales y departamentales, reconociéndose un cambio de actitud y cultura, así como un mayor consumo de frutas, verduras y hortalizas que se traduce en una mejor salud. Esto ha sido verificado en forma significativa en proyectos desarrollados en Ecuador y Bolivia.

¿Qué acciones concretas de promoción de la Agricultura Urbana desarrolla actualmente FAO en América Latina y El Caribe?
Desde el año 2007 se constituyó un grupo multidisciplinario en la Oficina Regional de la FAO para América Latina denominado “Grupo de Agricultura Urbana y Periurbana”. El propósito fundamental de este grupo es la promoción de alternativas a través de procesos integrados que van desde proyectos de huertas escolares y huertas de producción hasta proyectos integrales. A través de un ejercicio de diagnóstico y línea base a nivel local se elabora el diseño de un marco lógico de proyecto que permita la integración de multicomponentes, incluyendo aspectos de capacitación, demostración piloto y transferencia de tecnología, incluyendo una muy fuerte capacitación en aspectos de educación nutricional y organización comunitaria.

El grupo ha pensado que a través de distintos procesos que van desde conferencias, reuniones, congresos y muy próximamente a través de un curso a distancia que estamos organizando en conjunto con IPES, llegar a una masa crítica muy importante de municipalidades.

Esto permitirá diseñar proyectos municipales que incluyan el desarrollo de políticas para la promoción de la agricultura urbana a nivel local, que en estos momentos no tiene el grado de priorización que tienen otros aspectos como el medio ambiente, agua o el transporte. Sin embargo, cuando a nivel municipal se plantean las demandas de grupos con problemas de malnutrición, estas se traducen en la necesidad de desarrollar políticas que favorezcan la promoción de la agricultura urbana.

En este sentido FAO piensa que es necesaria una gran convicción de los gobiernos locales para proveer facilidades de infraestructura y servicios, incluyendo crédito para la puesta en marcha de centros y huertas individuales a nivel no solo familiar, sino también institucionales u ocupando sitios baldíos que pueden ser de propiedad del propio gobierno.

La agricultura urbana y periurbana brinda una muy buena oportunidad para la autoproducción de alimentos, la generación y venta de excedentes a través de cadenas formales de comercialización que normalicen los puntos de venta, el incentivo a la micro empresa y la generación de empleo formal.

Pensamos que es un gran desafío. Ya tenemos tres años de experiencia, las demandas han comenzado a aumentar en forma significativa y estamos gestando alianzas y acuerdos con actores regionales y nacionales para poder aumentar el grado de fortaleza del grupo y mejorar la presencia de la agricultura urbana a nivel regional.

Información adicional sobre AUP:

Centro de Recursos para América Latina y El Caribe en Agricultura Urbana y Seguridad Alimentaria

FAO - RLC Agricultura Urbana y Periurbana

 

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Esta es una publicación de la Dirección de Agricultura Urbana de IPES - Promoción del Desarrollo Sostenible
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