Este año, por primera vez en la historia, la población urbana a nivel mundial –más de 3 000 millones de personas- excederá en número a la que vive en áreas rurales. Hoy en día, un tercio de los residentes urbanos -1 000 millones de personas- viven en suburbios degradados y, en muchas ciudades de África subsahariana, esto le sucede a las tres cuartas partes de sus habitantes. Para 2030, y según las proyecciones de la ONU, cerca de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades, con una población mundial que alcanzará los 9 000 millones de habitantes en 2050.
“Se producirá un enorme incremento de la población urbana”, asegura Alexander Müller, responsable interino del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO. “Asegurarnos de que dispongan de todos los alimentos necesarios supondrá un desafío sin precedentes”, añadió. Es por ello que a través de su programa “Alimentos para las ciudades” la FAO se propone ayudar a diversas urbes a implementar proyectos de agricultura urbana y periurbana.
Agricultura Urbana en América Latina
La FAO se encuentra utilizando un enfoque novedoso en los barrios pobres de Bogotá y Medellín (Colombia), donde implementan un proyecto piloto que apoya la producción de hortalizas por parte de personas desplazadas (IDPs, por sus siglas en inglés). “El proyecto está dando una nueva dimensión al concepto de producto ‘hecho en casa’, asegura Juan Izquierdo, encargado de Producción y Protección Vegetal para América Latina de la FAO.
Debido a la escasez de terreno, los expertos locales -con el asesoramiento de la FAO- han enseñado a centenares de familias que viven en dichos “barrios” a producir sus propias hortalizas en micro-huertos dentro de sus propias casas, utilizando como recipientes botellas de agua recicladas o neumáticos viejos. La técnica utilizada se basa en el cultivo por substrato o hidropónico (en donde el agua sustituye a la tierra), y los recipientes se colocan en cualquier lugar de la casa en el que exista espacio y luz suficiente: en las ventanas, patios o incluso las escaleras de los edificios.
Cada uno de estos “huertos familiares" produce al mes cerca de 25 kilogramos de verduras frescas como lechugas, fríjoles, tomates y cebollas. Los excedentes se venden a los vecinos o a través de una cooperativa que ha sido creada en el marco del proyecto.
Contacto
Christopher Matthews
Oficina de prensa, FAO
christopher.matthews@fao.org
tel: +39 06 570 53762
Para leer la nota completa visite: http://www.fao.org.gt/main.php?show_new=1&ID=171&parent_id=3
Regresar |