El Programa de Agricultura Urbana (PAU) de Rosario obtuvo el premio a la Mejor Práctica en Participación Ciudadana, otorgado por la Asociación Civil El Ágora y la Fundación Avina. El premio consistió en cinco mil pesos (unos 1.600 dólares americanos) que el Programa destinará a fortalecer la transferencia con una organización marplatense. Las "Ferias de verduras libres de agroquímicos y Productos Artesanales", proyecto realizado de manera conjunta entre el Centro de Estudios de Producciones Agroecológicas de Rosario (Cepar), la Municipalidad de Rosario y el INTA Prohuerta, obtuvo el segundo lugar, entre las prácticas que fueron premiadas.
Este no es el primer premio que recibe el Programa de Agricultura Urbana, ya en el año 2004 fue reconocido internacionalmente entre las "10 Mejores Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida" otorgado por UN-Habitat y la Municipalidad de Dubai y posteriormente en 2005 recibió el Premio Medellín de Transferencias de Buenas Prácticas en América Latina y el Caribe otrogado por la Fundación Hábitat Colombia.
En esta ocasión el reconocimiento premia la participación ciudadana. El hecho de que los premios anteriores reconocieran la experiencia como estrategia de lucha contra la pobreza o como modo de intercambio con otras experiencias, lleva a la reflexión de lo que significa hoy la experiencia de la Agricultura Urbana, su ampliación y sus desafíos actuales. Tal como lo comentó Vanesa Calvin, integrante del PAU “El objetivo del Programa es ese: intentar que esto sea algo más permanente, que sea un espacio que siga involucrando gente y que siga participando gente”.
Cabe recordar que el PAU promovió dos interesantes propuestas de participación ciudadana a partir de las dificultades climáticas que afectaron la producción de los agricultores urbanos de Rosario. Primero, ante la granizada de 2006, el Programa implementó el Vale Verde basado en lo que se llama el Movimiento de Agricultura Sustentada por la Comunidad, un movimiento mundial que propone que los consumidores se comprometan con la producción. Y en abril de 2007, ante la inundación lanzaron el Bono Humano Verde. “Pensamos en otro mecanismo, porque no nos podíamos comprometer otra vez con verduras. Se nos ocurrió continuar con un trabajo que veníamos haciendo con las escuelas e implementamos el Bono Humano Verde, comentó Antonio Lattuca, director del PAU. El Bono Humano Verde es un bono de mayor valor ofrecido a empresas, instituciones y ongs, por el que huerteras y huerteros devuelven con horas de trabajo la ayuda recibida. Como puede verse, la creatividad unida a la participación ciudadana son dos marcas del Programa.
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