
IPES considera 8 temas claves identificados por los diferentes actores que vienen promoviendo la agricultura urbana en diferentes consultas locales y regionales implementadas sobre el tema. Los temas son:
Agricultura urbana y participación ciudadana
Para fortalecer procesos de gestión local más democráticos y participativos, es importante
facilitar y fortalecer el diálogo entre la administración municipal y los sectores de la sociedad civil para la definición e implementación de proyectos, programas y políticas municipales de agricultura urbana. Para esto, es necesario que se abran e institucionalicen espacios de participación dentro de la gestión municipal, fomentando las capacidades locales para el desarrollo de procesos de diagnóstico, identificación de problemas, priorización de soluciones, implementación, sistematización y monitoreo.
Es imprescindible impulsar la concertación entre asociaciones público – privadas -sociedad civil y entre actores locales y nacionales para el desarrollo de la agricultura urbana.
Agricultura urbana, gestión territorial y planificación física
Los municipios de América Latina, aunque con tasas de urbanización altas, cuentan con espacios vacantes que podrían ser cultivados. Es necesario buscar otra forma de utilizar estos terrenos, con miras a la promoción de un desarrollo local alternativo.
Para poder planificar y valorizar los espacios es necesario aprender a identificarlos y leerlos, y considerar a la agricultura urbana en los procesos de planificación territorial y la normativa municipal como un elemento multifuncional en el uso del suelo y la protección ambiental, conciliando las exigencias del crecimiento urbano con actividades de gran valor económico y social. También deben promoverse políticas de garantías y estímulo, reglas tributarias y marcos legales facilitadores.
Micro- crédito e inversión para la agricultura urbana
Para garantizar el éxito y la masificación de experiencias de agricultura urbana, es importante facilitar el acceso de los/as productores/as locales a programas de micro-crédito e inversión. Es necesario que los gobiernos locales implementen políticas e instrumentos crediticios, financieros y fiscales, con especial énfasis en los/as más pobres y vulnerables, y contemplando condiciones compatibles con las caracteristícas técnicoproductivas de la agricultura urbana. Estos programas deben acompañarse con actividades de fortalecimiento de organización social, asistencia técnica, capacitación y apoyo a la comercialización.
Aprovechamiento de residuos orgánicos en la agricultura urbana
Las grandes cantidades de residuos generados por las ciudades causan cada vez más problemas ambientales y de salud. Entre 30 y 60% de estos residuos son de naturaleza orgánica, pudiendo ser utilizados en la agricultura urbana. Se debe profundizar y validar las técnicas del uso sanitario de los residuos sólidos orgánicos para la agricultura urbana; capacitando a los/as agricultores/as urbanos/as en las técnicas de reuso y reciclaje, educando a la comunidad en la selección en la fuente (educación formal y no-formal) y propiciando la creación y/o actualización de normas efectivas para promover y regular esta actividad.
Tratamiento y uso de aguas residuales en la agricultura urbana
Un gran volumen de aguas residuales es dispuesto sin tratamiento a cuerpos de agua o usado para riego con potenciales riesgos para la salud. Por ende, deben impulsarse líneas de investigación, sensibilización y capacitación de uso eficiente del agua; aplicando estrategias de manejo de riesgos y adoptando tecnologías apropiadas para el tratamiento del agua residual. Desarrollar sistemas de tratamiento y uso supone adoptar un marco legal facilitador, y promover la sostenibilidad financiera, vinculando directamente el tratamiento al uso.
Agricultura urbana: una oportunidad para la equidad entre hombres y mujeres
Para que se atienda mediante intervenciones específicas a quienes se encuentran en desventaja, es imprescindible que los distintos actores urbanos asuman la agricultura urbana como un instrumento de equidad de las relaciones de género, tomando en cuenta los roles específicos de las mujeres y hombres, sus necesidades, limitaciones y diferente acceso a servicios, recursos y beneficios relacionados a la agricultura urbana. Es importante que los gobiernos locales reconozcan y fortalezcan la participación equitativa de hombres y mujeres, promoviendo la equidad de género en el diseño, planificación e implementación de políticas de agricultura urbana. Agricultura urbana, soberanía alimentaria y salud pública
Para lograr la soberanía alimentaria, asegurando a la población de menores recursos el acceso a una alimentación segura y saludable con calidad y cantidad suficiente, es necesario promover tanto la agricultura urbana para el autoconsumo diverso y nutritivo, respetando la propia cultura, como su inserción en los mercados formales, informales y solidarios, interviniendo en los aspectos de control de precios, creación de nuevos espacio comerciales y vinculando entre ellos los grupos de productores/as y consumidores/as. Por otro lado se hace necesario explotar la contribución de la agricultura urbana a la salud pública a través de la provisión de medicina alternativa/complementaria, en espacial a los más pobres que no tienen acceso ala convencional, y de alimentos con alto valor nutritivo para grupos vulnerables por enfermedad (tuberculosis, VIH/SIDA) y su utilización como terapia ocupacional para los mismos.
Transformación y comercialización de la agricultura urbana
Una de las formas más innovadoras para generar ingresos y crear nuevos empleos, es agregar valor a la producción de agricultura urbana, a partir del procesamiento y la comercialización. Las políticas públicas deberán facilitar varias formas de acceso a capital, insumos y comercialización por parte de los/as más pobres, impulsar la adecuación de normas legales para pequeños emprendimientos, apoyar a estrategias de promoción, y fortalecer la organización de productores/as, junto a las instancias organizativas de los gobiernos.
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