Aumento de la pobreza y la desigualdad
Pese a los esfuerzos realizados en la mayor parte de los países de América Latina y El Caribe (ALC), alrededor del 25% de sus habitantes vive con menos de US$2 al día. En valores absolutos, 47 millones de personas aún viven en la extrema pobreza y el trabajo por cuenta propia y la informalidad afectan a más de un cuarto de la población. Pese al crecimiento registrado en la mayor parte de los países de ALC, la desigualdad continúa siendo un problema en la región donde el 10% más rico de la población percibe el 48% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre sólo recibe el 1,6%.
Hambre e inseguridad alimentaria y nutricional ALC produce un 30% más de los alimentos que necesita para alimentar a sus habitantes, sin embargo el problema del hambre persiste debido a la falta de acceso a alimentos por parte de los más pobres. El hambre afecta aproximadamente a 52 millones de personas, de las cuales 9 millones son niños menores de 5 años. El aumento en el precio de los alimentos agudizará esta situación. Se estima que un alza del 15% en el precio de los alimentos incrementará del 12% al 16% el número de indigentes, afectando, en mayor medida, a los más pobres que gastan buena parte de sus escasos ingresos en alimentación. Este panorama indica que el estado nutricional de la población pobre se encuentra en riesgo, ya que se incrementará la desnutrición, en especial en niños menores de 5 años, mujeres embarazadas y adultos mayores.
Urbanización y segregación espacial de la pobreza La región alberga a 5 de las 30 ciudades más pobladas del mundo y 51 ciudades tienen más de un millón de habitantes siendo considerada la región más urbanizada del mundo en desarrollo con una marcada tendencia al crecimiento de sus ciudades intermedias (entre 50 y 500 mil habitantes y de 500 mil a 1 millón de habitantes). Al 2007, el 78% de la población de ALC se consideraba urbana. El acelerado proceso de urbanización no ha ido acompañado de una adecuada planificación de los territorios. Como resultado de la segregación espacial de la pobreza se estima que más de 162 millones de personas viven en tugurios, áreas de riesgo o degradadas. Asimismo, el crecimiento de las ciudades ha incrementado la “huella ecológica” con un impacto negativo en los recursos naturales, en especial de suelo y agua, utilizados inadecuadamente para producir los recursos e insumos consumidos en las ciudades y que asimilan los desechos generados por la población.
Deterioro de la calidad del ambiente urbano
En las últimas décadas la calidad del ambiente urbano se ha visto fuertemente impactada. Entre los temas de mayor preocupación figuran el manejo sostenible de los recursos naturales, la gestión de los residuos sólidos, acceso a agua potable y saneamiento, así como los impactos de la contaminación y la vulnerabilidad derivada del cambio climático. En la región la mitad de las ecorregiones identificadas son vulnerables o se encuentran en peligro y la presión por los recursos naturales no cesa. El manejo de los residuos sólidos continúa siendo un problema, especialmente para las ciudades intermedias. Si bien la mayor parte de los hogares urbanos tienen sistemas mejorados de agua potable y saneamiento, menos del 5% de las aguas residuales recibe algún tipo de tratamiento antes de su descarga. A esto hay que sumarle un crecimiento urbano que se concentra en zonas vulnerables y que impacta fuertemente en la calidad de vida de los habitantes urbanos, en especial los más pobres.
Entendemos a la Agricultura Urbana y Periurbana (AUP) como una actividad multifuncional y multicomponente, que incluye la producción o transformación inocua, de productos agrícolas y pecuarios en zonas intra y peri urbanas, para autoconsumo o comercialización, (re) aprovechando eficiente y sostenible de recursos e insumos locales, respetando los saberes y conocimientos locales y promoviendo la equidad de género a través del uso y coexistencia de tecnologías apropiadas y procesos participativos para la mejora de la calidad de vida de la población urbana y la gestión urbana social y ambiental sustentable de las ciudades.
La AUP como Estratégia para la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Sostenible de las Ciudades
Contribuciones de la Agricultura Urbana
Por tratarse de una actividad multifuncional y multicomponente, la agricultura urbana permite dar respuesta a una gran diversidad de temas urbanos que incluyen desde el combate a la pobreza y el fortalecimiento de la autoestima, hasta la mejora del ambiente urbano, la gobernabilidad participativa, el ordenamiento del territorio y la seguridad alimentaria y nutricional.
Seguridad alimentaria y nutricional
La AUP contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional brindando acceso a alimentos para consumo familiar, mejorando y diversificando la dieta y permitiendo el ahorro en gastos de alimentos, además de mejorar la disponibilidad de los mercados locales con alimentos frescos, ricos en micronutrientes a precios competitivos. En El Alto (Bolivia) evaluaciones recientes muestran que los agricultores urbanos aumentaron significativamente su consumo y su diversidad dietaria al pasar de 6 a 15 especies de frutas y verduras en su canasta básica alimentaria. En Villa María del Triunfo (Perú) y Bogotá (Colombia) se ha aumentado la frecuencia en el consumo de hortalizas mejorando la ingesta de vitaminas, minerales y fibra.muestran que los agricultores urbanos aumentaron significativamente su consumo y su diversidad dietaria al pasar de 6 a 15 especies de frutas y verduras en su canasta básica alimentaria. En Villa María del Triunfo (Perú) y Bogotá (Colombia) se ha aumentado la frecuencia en el consumo de hortalizas mejorando la ingesta de vitaminas, minerales y fibra.
Combate de la pobreza urbana
La AUP es una fuente de empleo e ingresos para grupos vulnerables a través de la venta de excedentes o con la implementación de sistemas de producción intensivos y especializados orientados a la comercialización, ya que no requiere de mano de obra calificada ni de fuertes inversiones para su instalación. Estudios recientes muestran que se requiere una inversión de unos US$ 500 para generar un puesto de trabajo en agricultura urbana, transformándola en una actividad viable para diversos grupos sociales, en especial los más pobres y excluidos entre los que se encuentran los migrantes rurales y desplazados, la población negra e indígena y las mujeres pobres y con bajo nivel educativo. Por ejemplo, el 63% de los huerteros de Rosario (Argentina) y el 76% de los agricultores urbanos de Villa María del Triunfo (Perú) son mujeres, pobres y con bajo nivel educativo. Ciudades como Montevideo (Uruguay), Rosario (Argentina), Porto Alegre, Recife y Salvador (Brasil) cuentan con sistemas de mercadeo que incluyen ferias comunitarias, puntos de venta en los huertos, entrega de canastas a domicilio, entre otros.
Planificación de territorio y gestión ambiental urbana
La AUP es una actividad que mejora la gestión del espacio urbano. En Rosario (Argentina) se utilizan espacios públicos y privados (bajo convenio) para el desarrollo de huertos comunitarios y Parques Huerta que ocupan más de 10 hás. de suelos urbanos ubicados en áreas de riesgo. En Teresina, Curitiba, Recife y Santo André (Brasil) se desarrollan huertos comunitarios en diversos espacios vacantes ubicados en áreas no construibles como márgenes de ríos o áreas bajo líneas de alta tensión, disminuyendo la vulnerabilidad y el riesgo frente a desastres naturales y transformando botaderos y espacios inseguros en áreas económica y socialmente útiles.
También mejora la gestión del ambiente urbano. En ciudades desérticas como Villa María del Triunfo, Villa El Salvador o Tacna (Perú) donde llueven 25 mm al año, la agricultura urbana ha incrementado la superficie de áreas verdes contribuyendo a mejorar el paisaje y la calidad del ambiente urbano a través de sistemas agroforestales urbanos y periurbanos. La AUP permite el aprovechamiento de los residuos sólidos orgánicos a través del uso de tecnologías apropiadas a la realidad socio-económica de los países en desarrollo. En Camilo Aldao (Argentina), el 80% de los residuos sólidos orgánicos son aprovechados como abono y en Porto Alegre (Brasil) los residuos orgánicos de restaurantes son tratados para ser utilizados como alimento inocuo para cerdos.
El trabajo de la AUP, en especial con grupos vulnerables y excluidos, es una gran motivación para las autoridades locales interesadas en el desarrollo de políticas inclusivas e integrales. La AUP permite fortalecer sus capacidades y valorizar su contribución a la solución de sus problemas, empoderándolos como actores activos en la gestión urbana y la mejora de su calidad de vida, participando en espacios de diálogo y toma de decisiones comunitarios y de negociación con las autoridades locales. Por ejemplo, los agricultores de Governador Valadares (Brasil) ya consolidados como Asociación de Huerteros/as participan en el Presupuesto Participativo Municipal.
Proyectos e Intervenciones de AUP en ciudades de América Latina y El Caribe
El mapa muestra los principales proyectos e intervenciones de AUP desarrolladas en países de América Latina y El Caribe por IPES – Promoción del Desarrollo Sosotenible y la Oficina Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO-RLC). IPES forma parte de la Fundación RUAF.
Desarrollo de la AUP en América Latina y El Caribe
Las miles de huertas comunitarias ubicadas en comedores populares y en espacios vacantes (por ejemplo bajo las líneas de alta tensión o junto a carreteras y cursos de agua), huertas en espacios institucionales como hospitales y empresas, huertas familiares en patios traseros y azoteas y huertas escolares, son sólo algunos ejemplos que muestran la presencia creciente de la agricultura en las ciudades. Un estudio reciente realizado en 11 Regiones Metropolitanas de Brasil identificó la presencia de más de 600 experiencias de agricultura urbana que involucran a miles de huertos familiares, comunitarios y empresariales.
En Cuba la agricultura urbana a partir de organopónicos cubre aproximadamente 30 mil hectáreas que producen más de tres millones de toneladas de verdura fresca al año. En Bogotá, Medellín y Cartagena (Colombia) los municipios y la cooperación internacional han capacitado a más de 50 mil personas que desarrollan huertas en diversos espacios urbanos que incluyen terrazas, azoteas y patios traseros. Se estima que las familias involucradas ahorran US$1.3 al día por la siembra de alimentos. En Curitiba (Brasil) más de 5 mil agricultores urbanos y 18 mil escolares utilizan cerca de 200 hás de suelos urbanos para sus huertos.
En Rosario (Argentina), se han construido Parques Huerta, ubicados en lugares representativos de la ciudad, que permiten la siembra colectiva de hortalizas. Además, el gobierno local ha construido agroindustrias para el procesamiento de hortalizas y hierbas medicinales y permite el uso de plazas y parques públicos para la realización de ferias de venta de los productos de agricultura urbana. Lima (Perú) varios distritos cuentan con instancias de participación comunitaria para la gestión y discusión de políticas y programas de AUP, como es el caso del Foro de Agricultura Urbana en el distrito Villa María del Triunfo en el que participan activamente 21 organizaciones, y la Red de Agricultores Urbanos con más de 600 miembros.
En El Alto (Bolivia) los microhuertos familiares benefician a más de 500 familias pobres urbanas que viven cerca a los 4000 msnm aprovechando el uso de tecnologías apropiadas como las carpas solares.
La Agricultura Urbana en las Agendas Políticas de Países y Ciudades
Cada vez son más los gobiernos locales, regionales e incluso nacionales que implementan programas de agricultura urbana buscando combatir la pobreza, y contribuir a mejorar el ambiente, la seguridad alimentaria y la nutrición y los ingresos, en especial, de los más pobres. En 2000, representantes de 27 ciudades de 10 países de la región aprobaron la Declaración de Quito (Ecuador) en la que reafirman su compromiso político para promover proyectos, programas y políticas municipales de agricultura urbana que permitan fortalecer la seguridad alimentaria urbana, enfrentar la pobreza urbana, mejorar la gestión del ambiente urbano, la salud y desarrollar una gobernabilidad más participativa y menos excluyente, y proteger la biodiversidad urbana.
En 2007, la Declaración de La Paz (Bolivia) aprobada por representantes de gobiernos nacionales, municipios y organizaciones de cooperación y de la sociedad civil de 13 países, ratificó este compromiso, elaborando un plan de acción que busca promover la agricultura urbana en la región. La declaración enfatiza en la importancia de formular e implementar políticas públicas a escala nacional y local. IPES y FAO co organizaron ambos encuentros como parte de sus acciones conjuntas de fortalecimiento a la agricultura urbana en la región. Algunos países cuentan con políticas que promueven la promoción de la agricultura urbana y periurbana a nivel nacional.
En Cuba, el Programa Nacional de Agricultura Urbana, ha fortalecido la actividad a escala nacional, provincial y municipal. Mientras que en Brasil, el Ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre – MDS ha aprobado Directrices, cuenta con una Política Nacional de la Agricultura Urbana e invierte más de US$ 5 millones al año en diversas actividades de apoyo a la agricultura urbana y periurbana, especialmente a escala municipal. Diversas ciudades como Villa María del Triunfo (Lima), Bogotá (Colombia) y Belo Horizonte (Brasil) han formulado, en forma participativa, Planes y Agendas Estratégicas para la promoción de la agricultura urbana y periurbana a escala municipal.
Cada ciudad cuenta con un espacio multiactoral en el que trabajan en forma coordinada el gobierno, las empresas, universidades, organizaciones no gubernamentales, organizaciones comunitarias de base y los movimientos sociales –incluidos los agricultores urbanos-. Estos espacios de concertación democrática dan seguimiento e implementan las actividades acordadas en forma participativa, movilizando recursos propios y de la cooperación internacional.